La transformación digital en la PYME

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Según datos del Directorio Central de Empresas (DIRCE), a 1 de enero del año 2014 había en España 3.114.361 empresas, de las cuales 3.110.522 (99,88%) son PYMEs (entre 0 y 249 asalariados).

Y de acuerdo a este mismo informe, existen 18.011 empresas "medianas" (entre 50 y 249 empleados) de las que 12.000 facturan más de dos millones de euros al año.

Facturación en € según tipo de empresa

Son estas 12.000 empresas el foco de mi reflexión. Son estas 12.000 empresas las que necesitan competir en mercados cada vez más digitalizados y si no asumen el reto perderán competitividad y es muy probable que desaparezcan, que dejen de figurar en estas estadísticas para engrosar las de PYMES extinguidas en el ejercicio anterior.

Cuando llega la innovación, algunas compañías aprovechan para modificar su producto o servicio y romper las reglas, otras deciden esperar y pierden cualquier opción de destacar.

Recuerdo cuando hace más de 25 años empecé a ver los primeros fax. Hasta entonces las empresas exportadoras de calzado utilizaban el teletipo porque las llamadas telefónicas transoceánicas valían una auténtica fortuna. Pues bien, un cliente que exportaba calzado compró uno de aquellos fax y literalmente se forró.

Era capaz de enviar los bocetos recién dibujados por el diseñador y el cliente los devolvía corregidos con trazos y anotaciones. En unos pocos minutos había cerrado un nuevo pedido mientras sus competidores seguían hablando por teléfono en conferencias carísimas.

La innovación es un proceso constante, pero hay momentos en la historia que han marcado grandes hitos. La electricidad, el teléfono, el movil, internet, por no irnos muy atrás en la historia.

Pues bien, estamos en uno de esos momentos donde parece que nada cambia, que todo está inventado y sin embargo en realidad es una gran oportunidad si sabemos mirar.

La transformación digital es el nuevo mantra de mundo empresarial. Pero, ¿que es en realidad esta nueva propuesta?

A decir verdad, no se trata de utilizar un determinado sistema, sino más bien adoptar una filosofía en la que todo gira en torno al objetivo de acortar el tiempo en que los sistemas de información tienen constancia de lo que sucede en el mundo real. Evidentemente si los procesos tiene lugar en un soporte digital estaremos en el mejor de los escenarios posibles. Por ejemplo, si un técnico de reparación informa de la finalización de su último servicio con un smartphone en ese instante todos los sistemas de la compañía pueden utilizar esta información y disparar los procesos de facturación, calcular los estándares de calidad del servicio prestado, lanzar una encuesta digital al cliente final para conocer su opinión y fidelizarle, conocer las piezas utilizadas para planificar su reposición, etc.

Sin duda la reducción del papel está en el centro de estas iniciativas. Cada vez que imprimimos un documento que debe ser cumplimentado a mano y posteriormente trasladado a los sistemas de información para continuar con el proceso, estamos generando una brecha temporal entre el proceso y su análisis o la toma de decisiones sobre él. Además, generamos los problemas físicos de manejar ese soporte papel (custodia, archivo, traslado y destrucción)

El ámbito productivo no está exento de esta nueva visión y del mismo modo podemos implementar sistemas que conecten los sistemas productivos (robots, conversores analógico-digital, terminales móviles para empleados de planta, etc..) a muchas de estas iniciativas se les conoce como Industria 4.0 y comparte en muchos aspectos elementos comunes con las iniciativas orientadas a Internet-de-las-cosas (IoT). Una factoría digitalizada disminuirá radicalmente los errores de información al reducirse la interacción humana, aumenta la capacidad de reaccionar frente a cualquier desviación de la planificación dado que se visualizan estas métricas en tiempo real.

Una correcta planificación de la producción puede suponer una enorme diferencia en cuanto al aprovechamiento optimo de las materias primas, turnos, plazos de entrega y en general sacar el máximo partido a nuestros recursos para convertirlos en beneficio.

Esta es la finalidad de todas estas capacidades, maximizar el beneficio. Como le pasó a nuestro cliente de calzado cuando incorporó el fax a su modelo de gestión, hoy podemos también aprovechar antes que los demás estas tecnologías y tomar ventajas competitivas que se puedan apreciar en la cuenta de resultados

Autor

Imagen de Manuel Cazorla Civera

Director General