Transformación Digital, el último mantra

El mantra que ilumina las decisiones de cientos de miles de compañías en todo el mundo, pero ¿todos los caminos conducen a esa ansiada transformación?

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«Transformación digital» es el mantra que ilumina las decisiones de cientos de miles de compañías en todo el mundo, pero ¿todos los caminos conducen a esa ansiada transformación?

Muchas empresas sienten una gran presión por alcanzar cuanto antes un posicionamiento digital a la altura de las circunstancias, y en muchos casos se toman caminos que aparentemente son rápidos pero que en la mayoría de los casos no tiene los resultados finales esperados.

El estatus digital de una empresa es solo una cara más del complejo prisma de habilidades/retos/capacidades que tienen que desplegar para mantenerse vivas en un mercado global extra-competitivo.

Muchos altos directivos de empresas consolidadas durante años confían en que utilizando los mismos medios que las rutilantes startups multiplicarán sus resultados y la ecuación es bastante más compleja.

Es habitual que las empresas consolidadas dispongan de sistemas de información ampliamente amortizados (por decirlo de un modo elegante) y el camino más corto para llegar a sus potenciales clientes es casi siempre el gran escaparate que supone la web. Da igual la herramienta que elijan e-commerce, app, web con información personalizada,...

Cualquiera de estos atajos por sí solo será insuficiente para que los stakeholders entiendan que la transformación digital se ha puesto en marcha. 

La transformación digital debe comenzar con la definición de una estrategia que consolide las operaciones digitales y las analógicas para que todas las personas que interactúan con la entidad encuentren el canal 'que esperan' en cada momento. Es importante prestar atención al tempo de las operaciones en cada canal; una transacción en el canal digital puede requerir plazos más cortos que los habituales en el canal analógico. Se debe prestar atención a los procesos de validación/autorización para evitar que un proceso digital quede 'bloqueado' esperando la interacción humana. Por lo general, un cliente digital puede esperar recibir el resultado de su petición mucho más rápido que otro analógico lo que afectará a procesos físicos de generación de pedidos, picking, entregas, etc...

Una consideración más es el tiempo de amortización de estos planes. Tanto el tiempo de adopción como el tiempo de amortización se han acortado extraordinariamente. No podemos mantener 'intactos' nuestros servicios on-line, el cliente digital espera ser sorprendido con nuevas funcionalidades, nuevos looks, más inteligencia añadida, cada vez con más frecuencia. La estrategia digital debería copiar conceptos de otros sectores como la moda, la automoción, donde cuando se lanza una campaña ya se está trabajando en la siguiente.

Por último, me gustaría fijar la atención en la transformación digital que afecta a las relaciones entre los propios empleados de la compañía: cómo se relacionan entre ellos, cómo son los procesos internos para solicitarse las cosas, cómo se reservan los recursos disponibles, cómo se accede a la información que les permite ser eficientes, cómo se trabaja en movilidad, cómo se convocan reuniones o como se mantienen estas reuniones con equipos dispersos. Sin esta transformación digital que atraiga y retenga el talento de los más jóvenes es muy improbable que la cara externa de la transformación digital funcione bien.

Autor

Imagen de Manuel Cazorla Civera

Director General

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